Master Gollum

Figuras para rol de plastelina

Publicado hace un año, 179 días

Antes de lanzarme a hacer una maqueta a escala de la embarcación controlada por los personajes de la campaña maslana hice unas cuantas figuras en plastelina para estrenar la primera sesión de juego. He aquí mi experiencia con este material.

Toma de contacto

Como bien dice su propio nombre plastelina es un material plástico muy fácil de moldear. ¡Quien más quien menos todos la hemos usado en nuestra infancia! Así que se me ocurrió incorporarla en la mesa de juego por primera vez durante la Saga de los Yotojoro. A nosotros nos gusta usar figuras y esa campaña al desarrollarse en el fondo marino con personajes sirenoides, lo cierto es que, si bien existen en el mercado figuras, la cantidad que necesitábamos, su elevado precio y escasa diversidad, me hizo desistir en adquirirlas. Medio en broma planteamos la posibilidad de hacer nuestras propias figuras en plastelina. Dicho y hecho. Me presenté con un par de bloques. Claro que una cosa era la teoría y otra la práctica. Nos salieron unos engendros mutantes cuyo parecido con un habitante del mar quedaba únicamente al alcance de nuestra desquiciada imaginación. Aún así los usamos. En un plis representábamos un pulpo, un tiburón o lo que se terciara. Por suerte la fantasía suplía con creces nuestras capacidades escultóricas. Eran figuras más bien abstractas, con las que nos reíamos un rato y de paso emplazábamos espacialmente a los personajes. Me sorprendió gratamente su versatilidad y lo cierto es que me quedé con ganas de hacer algo más duradero con este material.

Ídolos maslanos

Empecé por algo que me parecía bastante sencillo. Básicamente un pedazo rectangular de plastelina, con un cubo encima. Redondeé un poco los costados y para que no se separaran les puse unos palillos. Con una pequeña espátula hice los ojos y la boca y con un palillo los símbolos de la parte inferior. El primer ídolo lo hice un poco al tun tun, por ver que salía. A ver que quedaba medio decente, me pensé un poco más los tres siguientes. Uno de ellos lo tenía muy claro, era un dios antiguo y quebrado, otro el dios solar y por tercero escogí a Nariz Veloz, el dios embaucador de los maslanos. Un guiño hacia Míster X, un ex-colaborador de Chaossium que me ha echado un cable a profundizar en los rincones más inhóspitos de Glorantha. Como quedaban un poco sosas se me ocurrió ponerse unos simples macarrones de plastelina por encima a modo de vegetación selvática.

Ídolo de Magunta, héroe de las Islas Edrenlinas
Ídolo roto de un misterioso dios...

El siguiente paso fue endurecer un poco la plastelina, para eso usé un par de capas de cola blanca. La verdad es que cuesta aplicar en superficie de la plastelina. Ésta tiende a repeler la cola, pero con un poco de paciencia e ir repasando con el pincel varias veces al final lo logré. Una vez seco una capa de imprimación negra y a pintarlas. Un simple gris con un poco de pincel seco. Me preparé un lavado con negro, marrón y bastante verde y se lo apliqué por encima. A continuación volví a darles una capa de cola para fortalecer un poco más. El problema es que quedan un tanto brillantes, pero todos los tutoriales que encontré para este proceso hacían lo mismo. Así que no me arriesgué a probar otras cosas.

Nariz Veloz, el Dios Embaucador
Kuva, la Araña Solar

Furias de la jungla

El problema de jugar con jugadores veteranos que conocen al dedillo el mundo de juego es que resulta difícil sorprenderlos. Además el bestiario de Glorantha es bastante parco en criaturas selváticas. Me apetecía hacer alguna criatura nueva con la que crear algún combate sencillo para la primera sesión de juego. Estuve barajando bastantes opciones, desde criaturas cavernarias degeneradas inspiradas en los veralzi del Abismo de la Garganta de la Serpiente, los garrapatos de Warhammer de los que ya tenía varias miniaturas y alguna otra opción que no desvelo por si termino recurriendo a ella. Al final opté por crear una versión selvática de los enanitos voraces, una de mis criaturas pamaltelanas favoritas. Decidí hacerlos de mayor tamaño y un aspecto más simiesco. Durante la creación del Valle de Arongo había planteado la existencia de felinos de pelaje verde, así que imaginé a estas criaturas dotadas de piernas traseras cortas, brazos musculosos y bien desarrollados, unas grandes fauces llenas de varias hileras de dientes y pelaje verde.

Animado por el resultado de los ídolos hice una prueba piloto con plastelina. No es que fueran una obra de arte, pero daba el pego, así que hice cinco figuras más. Ahora hasta las miniaturas más cutres me parecen una maravilla. Hacer unos ídolos es una cosa, pero esculpir miniaturas otra muy distinta. Pero para lo que las necesitaba más o menos daban el pego, así que reprimí el impulso de aplastarlas y las terminé todas. Lo cierto es que mi plan inicial era recubrirlas con hierba artificial para simular el pelaje, pero al final no me atreví y las dejé tal cual. Las pinté de verde y arreando.

Uso durante la partida

Cuando los jugadores entraron en el cenote arrastrados por la corriente del río, casi se marchan sin explorar la isla. Hubiera sido bastante putada, ya que no me hubiera dado la oportunidad de sacar todo lo que había creado, pero además me hubiera supuesto un problema más grave, al quedarme sin contenido para la sesión. No tenía plan de contingencia, así que fue un alivio cuando decidieron quedarse y empezar a interaccionar con los elementos que había puesto ahí. También me la jugué un poco, ya que los ídolos los había descrito antes como una especie de monolitos cubiertos por la vegetación y les sonaba a trampa. ¡Pero así son las cosas!

¡Las furias de la selva!

Creo que sorprendieron y gustaron. Yo me lo pasé bien haciéndolos. Así que no descarto usar este material para hacer nuevos elementos. Lo mejor de la plastelina es que tarda mucho en echarse a perder. Las pastillas que usé para hacer todo este tenían ya unos dos años y pude moldearlas sin problemas. Ponerle la cola blanca le da cierta protección, pero no es la panacea. Algunas figura tienen ya pequeños golpes, prácticamente imperceptibles si no se miran con detalle, así que hay que tratar estos elementos con mucho más cariño que al resto. Aún así creo que seguiré usándolo para determinadas cosas. Es muy económico y puedo tardar días en hacer las piezas sin miedo a secarse. Como puntos negativos, la fragilidad y no sé cuanto tiempo van a resistir las piezas. Si con el paso de los años se van a echar a perder a pesar de estar cubiertas de una capa protectora.

En la próxima entrada hablaré del otro material con el que he experimentado para esta campaña: el barro.