Master Gollum

Mapas de arcilla

Publicado hace un año, 177 días

En la planta baja del supermercado al que voy a comprar una vez por semana hay una sección de material escolar, en la parte inferior del estante unos hermosos bloques de barro. Durante largo tiempo me estuvieron llamando, hasta que un día... les hice caso.

¡Fuera el papel!

El principal motivo por el que decidí experimentar un poco con barro fue para reforzar la idea de que la historia transcurría en un periodo similar a la Edad de Bronce del mundo real. Estamos habituados a entregar mapas y ayudas en papel a los jugadores. Si bien es cierto que el uso del papiro se remonta dos mil años aC, creo que estaba más extendido durante esa época otros medios de escritura para el intercambio de mensajes. La correspondencia en la cuna de la civilización, se realizaba sobre todo con tablillas de arcilla cruda. En China se empleaban huesos y caparazones de tortuga, en Micenas también se empleaba la cerámica (la escritura Linear A y Linear B). Así que decidí hacer mis propias tablillas de cerámica. Así que para la campaña maslana crear mis propias tablillas de arcilla.

En busca de un sistema de escritura

Como iba a hacer mapas, estuve planteándome si escribir los nombres con letras latinas, pero le hubiera quitado autenticidad. Por ello necesitaba poner símbolos de algún tipo en los mapas que crease. Estuve pensando en hacer algunos garabatos simulando escritura cuneiforme. Incluso me documenté para ello (Writing Cuneiform, pero no me convencía. La acción transcurría en un lugar que yo relacionaba con África. Cualquier búsqueda sobre sistemas de escritura antiguos del África negra me resultó infructuoso. Sabía que los Hititas usaban sus propios jeroglíficos para transcribir la lengua luvita, así que intenté crear algunos símbolos, pero resultaba demasiado complejo para gravarlo en la cerámica. Así que empecé a ampliar el espectro de búsqueda y me dediqué a buscar sistemas de escritura antiguos basados en glifos. Fue así como di con el >rongo rongo. Desconocía por completo la existencia de esa lengua y dar con ella fue toda una revelación. También topé con la noción de protoescritura y lo cierto es que me encantó el concepto. Los textos así tendrían un carácter más mnemónico que transcriptivo. Es decir, que para poder descifrar el texto había que saber antes que estaba escrito en él funcionando como una especie de recordatorio. En términos de juego pensé que sería un instrumento vehicular para utilizar habilidades de conocimiento cultural y/ mitológico. Así, los jugadores, para descifrar los textos tallados sobre los tótems que encontraron en el cenote, tuvieron que realizar varias tiradas combinadas de conocimiento cultural y Escritura Maslana.

Mapa de las Islas Edrenlinas

La verdad es que tenía un mapa bastante chulo hecho de las Islas Edrenlinas y estuve tentado en darlo a los jugadores. La primera idea que estuve barajando en realidad fue hacer un mapa de las corrientes marinas con palos y conchas. ¡¡Incluso fui a la playa para recopilar un buen puñado de ellas!! Los antiguos polinesios usaban estos elementos para crear los mapas de navegación (ver Polynesian Stick Chart), pero se me antojó demasiado lioso y frágil. Así que opté por la cerámica.

Así, agarré un pedazo grande, lo aplasté hasta darle forma rectangular como de tablilla. Usando un palillo me puse a trazar el contorno de las islas a mano alzada sobre su superficie. La intención no es que fuera algo preciso, pero que sirviera para orientarse y poder identificar los diferentes puntos que haría sobre él. Hice una punta triangular a un palo y lo usé para grabar pequeños triángulos, el resto de elementos los hice con el palillo. Además de posicionar las aldeas más importantes, tracé las corrientes principales para las que además había desarrollado sus respectivas religiones. Observando el resultado me di cuenta que había poca información. Con este medio es difícil hacer mucho símbolos, o al menos excedía mis capacidades. Decidí usar el reverso de la tablilla. Le di la vuelta y detallé Dangele, la isla en la que ellos habitaban. En ella ya pude bajar a un nivel de detalle mayor. Un símbolo de tortuga para los sofali, un hombre para los maslanos, una persona sobre la runa del agua para los waertagi, un cocodrilo para los ngwena, unas hojas para los embyli. A cada cultura asocié un símbolo. Creo que quedó razonablemente bien y con información práctica.

Mapa de estrellas

Una de las idas de olla más grandes que tiene Glorantha es el detalle con el que está descrito el firmamento. No sólo constelaciones y estrellas, también el desplazamiento de los planetas y otros fenómenos celestes. Tenía ganas de usar esos elementos y estuve dándole bastantes vueltas. Me planteé la posibilidad de reagrupar las estrellas en constelaciones distintas y atribuirles significados concretos según la visión de la cultura maslana. Así es como funciona en el mundo real, al ser las constelaciones agrupaciones arbitrarias en líneas imaginarias de estrellas, cada cultura imaginó sus propias figuras. Las constelaciones chinas no son las mismas que las romanas o las mayas. Pero un largo intercambio epistolar con Míster X me hizo disuadir de ello. En Glorantha las constelaciones obedecen a principios mitológicos panculturales. Así, la constelación que los orlanthis asimilan a la diosa escorpión caótica Bagog, para los darahappanos es Bakoka el Demonio Escorpión, para los praxianos el Rebaño del Caos y para los doraddis la Suciedad con Moscas (una clara referencia a Vovisibor). Así que decidí convertirla en el Destructor, el némesis manigna de Masdoumari, el dios creador de los maslanos. Con la ayuda de Míster X, fuí asociando otros elementos a los mitos y deidades maslanas.

Diseño

Estuve buscando bastantes mapas de estrellas antiguos, pero casi todos databan de la Edad Media y no eran lo que yo necesitaba. Entonces di con un mapa de estrellas babilónico. Nada más verlo supe que tenía que crear algo parecido.

Extendí una plancha de barro y usando un plato corté un círculo con un cuchillo. Mojando los dedos redondé todo el borde y de nuevo con un palillo me puse a trazar las líneas. Con la punta triangular del palo que había hecho hice las estrellas. Estuve dudando si dividirlo en líneas transversales, pero al estar ya segmentado en regiones la bóveda celeste opté por no rellenar excesivamente el diseño. Por último, dibujé algunos símbolos representando el nombre de las diferentes constelaciones.

Aproveché la particular forma en la que funciona la rotación de la bóveda celeste para añadir un último detalle. Hice una serie de agujeros en todo el perímetro a lo largo de todo el perímetro. El cielo rota desplazándose unos grados cada noche, de tal forma que al crepúsculo las estrellas aparecen ligeramente desplazadas respecto a la noche anterior tardándose exactamente un año en completarse un giro de 360º. Así, la idea es atar un cordón en el agujero correspondiente para indicar la posición de las estrellar al anochecer en esa época del año. Habría de servir también como trazador, un tanto burdo, para ver el paso del tiempo.

Utilidad

El mapa de estrellas me tenía que servirme a varios niveles:

En la próxima entrada de maquetismo mostraré unos simples elementales ígneos y cómo los hice.