Master Gollum

Construyendo una lengua fantástica: las palabras

Publicado hace 5 años, 133 días

Tras haber visto como crear el alfabeto y construir las sílabas, llegamos finalmente al punto central de la construcción de nuestro lenguaje, cómo formar sus palabras.

Formar las palabras de una lengua inventada es una tarea más compleja de lo que puede parecer y que está muy íntimamente relacionada con la decisión de dotar o no a nuestro lenguaje de una gramática. Nos obliga a anticiparnos a ciertas nociones más propias del siguiente capítulo de este manual.

Si el lenguaje que estamos construyendo no va a estar dotado de una gramática, por ejemplo porque sólo lo queremos para formar nombres propios, se nos simplifica la tarea. En este caso la decisión que tomaremos será básicamente la longitud de la que queremos dotar al lenguaje y si deseamos o no proporcionar significados a las palabras.

Sevilla, Madrid o Teruel su significado nos es irrelevante y desconocido para el común de los castellanoparlantes. En este supuesto, lo único que debemos pensar es que tan largas queremos que sean esas palabras y empezar a componerlas con las reglas de formación de sílabas que habíamos creado previamente. Al ir construyéndolas, nos daremos cuenta si nuestras reglas de formación de sílabas se adecuan a la lengua que tenemos en mente o no y podemos ir reajustando la fórmula silábica. En la medida de lo posible, lo mejor es restringir las palabras que estamos creando para en nuestro idioma no tenga cabida cualquier cosa y darle más uniformidad.

En cambio, Mordor o Moria tienen un significado directo. Tolkien decidió crear un diccionario de palabras cortas y componer con ellas sus nombres. De esta forma matamos dos pájaros de un tiro, por un lado dotamos de significado y por otro ayudamos a que tenga más unidad porque nos forzaremos a ir repitiendo sílabas o grupos de ellas.

Longitudes de las palabras

Cuando me acerco a un idioma una de las cosas que me llama más la atención es la longitud de las palabras que lo forman. Por longitud de las palabras me refiero a los substantivos, adjetivos y verbos, ya que artículos y preposiciones suelen ser siempre cortos en todas las lenguas.

Aunque no todas las palabras de una lengua tienen el mismo número de sílabas y éste puede ser muy variable, sí que hay una cierta tendencia en ese aspecto. Yo los clasifico entre idiomas cortos, medios y largos.

Cortos (entre 1 y 2 sílabas)

La mayor parte de las palabras comunes rondaran entre una y dos sílabas. Hay una tendencia muy grande en estas lenguas a unir las palabras para formar nuevas, ya que su longitud tan corta permite construir nuevas palabras con gran facilidad. Se encuentran en esta categoría idiomas como el inglés, chino y japonés.

Medios (entre 2 y 3 sílabas)

Son idiomas moderadamente largos. La mayor parte de las palabras suelen rondar entre dos y tres sílabas. Cuesta más encontrar substantivos monosilábicos. Entrarían dentro de este grupo las lenguas románicas, solo hace falta pensar en el español.

Uno de los motivos, aunque no necesariamente el único, que puede alargar una lengua es el modo en el que se forman las palabras. Pongamos por ejemplo la palabra latina cattus. En inglés se conserva solo la raíz ya que es una lengua con muy pocos sufijos y nos da cat, en español, en cambio, lengua con más sufijos, la alargamos y obtenemos gato. Profundizaremos en este punto un poco más adelante.

Largos (más de 3 sílabas)

Son lenguas con palabras que a nosotros nos pueden parecer inusitadamente largas. Puede haber varios motivos que alarguen una lengua: que las raíces de las palabras sean inusitadamente largas, las palabras suelan estar formadas por múltiples raíces y/o que se añadan a la raíz una gran cantidad de morfemas. Ejemplos de estas lenguas son el ruso o el mongol.

Toma la medida de tu lenguaje

Una idea puede ser escoger de antemano que longitud han de tener las palabras de tu idioma. Escoge un número de sílabas concreto e intenta que al menos el 50% de tus palabras estén dentro de esa cifra.Valora mucho si quieres que tu lengua sea muy larga, ya que palabras largas se hace difícil leerlas y ya no digamos pronunciarlas.

Anatomía de una palabra

Mi opinión es que, excepto en el caso de querer dotar de una cierta estructura gramatical al lenguaje, no es necesario que vayas más allá en este tutorial. Ahora explicaré por encima las distintas estrategias que usan las lenguas para la formación de las palabras. La ciencia que se ocupa de su estudio se llama morfología lingüística.

En primer lugar deberíamos saber que es una palabra, pero como parece que la cosa en realidad ni siquiera está clara ni para los lingüistas, nos quedaremos con la división intuitiva que dice que la palabra es el segmento mínimo completo en el que se divide el habla y el lenguaje escrito. Por fortuna en español las palabras están bien delimitadas, así que no tenemos problemas con este concepto, mientras que en otras lenguas no siempre es así.

Una palabra a su vez se puede dividir en morfemas, que son las divisiones mínimas dotadas de significado. Por significado se entiende que aportan alguna característica a la palabra que componen. El significado puede ser léxico (que define el concepto) o gramatical (otorga características o establece la función de la palabra en la frase).

Ejemplo:

gato
lexema:
indica que es un animal felino concreto
morfema gramatical:
indica que es una palabra masculina

Lenguas analítica

Son aquellas lenguas con un número muy reducido de morfemas gramaticales por palabra, estando idealmente reducidas solo al uso de lexemas. En este sentido el inglés es una lengua más sintética que el español. Por ejemplo gato en inglés está compuesto únicamente por un lexema sin ningún morfema gramatical adjunto. Aún así, el inglés no es puramente sintética al construir el plural agregando la -s. El japonés todavía es más sintético, ya que ni siguiera para el plural modifican el lexema. El chino mandarín es una de las lenguas que se usa como ejemplo clásico cuando se habla de lenguas fuertemente analíticas.

Lengua aislante

Es aquella lengua que tiende fuertemente a tener las palabras constituidas única y exclusivamente por un solo morfema. Mientras que las lenguas aislantes son sintéticas, las lenguas sintéticas no son necesariamente aislantes, ya que pueden contener un gran número de palabras compuestas de varios lexemas. Cuesta mucho encontrar ejemplos de lenguas que se definan puramente como aislantes, uno de ellos sería el yoruba, idioma africano hablando en Togo, Nigeria y Benín.

Nota: los términos analítico y aislante a veces se fusionan en uno solo en contraposición a las lenguas sintéticas.

Lengua sintética

Como ya imaginaréis, las lenguas sintéticas son aquellas que hacen un uso más extendido de los morfemas gramaticales. En mi opinión, son las lenguas que más trabajo cuesta construirlas artificialmente, ya que deberemos empezar a trabajar en los morfemas que la componen para poder fabricar listas de palabras en esa lengua. El español es una lengua sintética, pero hay lenguas mucho más como el alemán o el turco. Profundizaré más sobre este tipo de lenguas cuando hable sobre la gramática en el siguiente artículo dedicado a este tema.

Decide la categoría de tu lenguaje

Escoge en cual de los tres grupos quieres poner tu idioma. Si por ejemplo es una lengua aislante, cada palabra será única y sin relación con las otras. Jardín y jardinero serían dos palabras completamente distintas. Si es una lengua analítica puedes por ejemplo componer la palabra hombre+jardín y darte como resultado jardinero, mientras que si es una lengua sintética, tendrás algo así como jardín+sufijo profesión+sufijo masculino.