Master Gollum

Islas Edrenlin

Publicado hace 60 días

Uno de los aspectos que me gusta más de Glorantha es su complejidad. Su extensión es tan grande que en ningún momento pretenden dar una visión exhaustiva de ella, si no más bien ofrecer pistas y la base para que cada uno desarrolle a su gusto aquellos aspectos que más le interesen. En mi caso es salir de Genertela. Pamaltela siempre ha llamado mi atención, tal vez porque es una región en la que es más difícil hacer un paralelismo tan directo entre culturas humanas reales y aquellas gloranthanas. Empezar una campaña sobre ludoch me está sirviendo de excusa para acercarme de nuevo a esta área y sumergirme en ella. El presente artículo está fuertemente influenciado por Dorastor: Land of Doom. Para redactar este texto me he basado en tantos elementos presentes en los libros canónicos como he podido mezclándolos con material de mi invención.
Islas Edrenlin (obra propia)

Al inicio del mundo Edreli acogía en su seno el idílico Reino de la Serenidad, era una de las muchas deidades de la tierra que vivía en armonía. Del norte llegó la floreciente vegetación de la jungla sembrada por los elfos amarillos. El estado contemplativo de Edreli no se dejó alterar por la llegada de los embyli, que fueron acogidos y sembraron sobre ella los gigantescos alstonia, árboles de la caoba, de jacaranda, baobabs y muchos otros, con innumerables plantas y flores que prosperaron por doquier. El mundo cambiaba en varias regiones de Glorantha, pero aquí el tiempo parecía no transcurrir y la serenidad anterior había sido reemplazada por la próspera vida de la selva. Pero la larga paz se vio alterada por la aparición de Vovisibor la Suciedad que Camina. Edreli sintió desosiego y tembló de miedo por primera vez. Sus valles se vieron manchados por la corrupción y el mal y ni siquiera la derrotar el ejército de podredumbre del dios maligno a manos de Pamalt restableció del todo la paz anterior. Pero lo peor todavía estaba por llegar. Durante la Edad de las Tormentas, en la vecina Kimos, los gargueros libraban una colosal lucha contra el ejército de colonos de Alarlaverir. Más al norte, los Dioses del Mar libraban una larga batalla contra el Reino de Gendara que terminaron venciendo. Sshorg y su ejército dominó la tierra y las aguas lo cubrieron todo a su paso. Edreli quedó sumergida por ellas y de no ser por la llamada de Magasta que convocó a Sshorg para derrotar al Vacío aparecido en el Pico Cósmico, Edreli no hubiera sido capaz de reponerse. Aunque herida, seis fragmentos de su cuerpo emergieron sobre las aguas dando origen así a las Islas Edrenlin. En ellos sobrevivieron todavía largas junglas pobladas por los embylis y las tribus de hsunchen que convivían con ellos.

Con la llegada del Alba, el acceso al mar propició el asentamiento de tribus ludoch en el talud continental, mientras que importantes clanes sofali se asentaron en sus playas aprovechando el miedo que las aguas marinas causaban a los moradores ancestrales de estas tierras.

Al sur de las Islas Edrenlin se había asentado el Príncipe Miirdek, superviviente de las inundaciones de Gendara. Varias embarcaciones de colonos llegaron también hasta las costas de Kulu, Ninyane e Inkau. Los recién llegados no siempre fueron bien recibidos, como en Inkau, donde fueron expulsados violentamente por los embyli con ayuda de varias tribus hsunchen. En cambio en las otras islas los elfos decidieron aceptarlos al acogerse al Juramento de Elamle.

Durante la Segunda Edad, los gigantescos barcos-dragón waertagi surcaban a menudo las aguas del archipiélago, pero su alma estaba en el mar y siempre estaban de paso. Los ludoch celebraban las idas y venidas de los waertagi y eran sus aliados. La hegemonía de los descendientes de Waertag sobre las aguas fue cuestionada por los Hombres Libres del Mar, una confederación mercante de Jrustela. Tras las derrotas sufridas contra los marinos de Mokato, pretendían dar un ejemplo y reunieron sus cincuenta barcos-dragón y convocaron a sus aliados de entre todos los habitantes del mar. Miembros de las tribus ludoch de los yotojoro, los dangala, los umbokane se y parieron para el oeste para unierse a clanes ysabbau, malaspo, zabdamar y gnydrones. Los jrustelanos invocaron entonces al dios celeste Tanian cuyo fuego incendió las aguas destruyendo las embarcaciones waertagi y matando en gran número a los habitantes del mar que los habían ayudado. De los umbokane nada más se supo, los dangala quedaron muy mermados y los yotojoro salieron menos castigados gracias a que cerraban la retaguardia. Una embarcación waertagi llegó mal herida y se hundió bajo las aguas frente a la costa de la isla de Kulu. Los supervivientes de la ciudad flotante buscaron cobijo en sus costas fundando Brodolonwal. Los Jrustelanos fundaron el Imperio de los Aprendices de Dioses y controlaron los mares de Glorantha. Años más tarde llegaron hasta las Islas Edrenlin y fundaron colonias en Dangele. Los brodolonwalianos ofrecieron una tímida resistencia, pero claudicaron enseguida ante el inminente peligro de ser exterminados. Aún así no pocos waertagi se pasaron a la piratería oculándose en las calas y acantilados de las islas. Los Aprendices usaron Dangele como punta de lanza para la invasión de Elamle y los terribles incendios que desataron sobre la jungla de Errinoru. Muestra de ello es la Tierra Muerta que todavía cubre parte de esa isla.

Glenn Grant, 2004, Hawaii Looking Back: An illustrated History of the Islands

En el 965, el Bloqueo barrió el Mar de Diniso. Las embarcaciones de los Aprendices de Dioses fueron empujadas por la barrera invisible con violencia contra los puertos de Dangele y sus habitantes quedaron aislados. Más suerte tuvieron los barcos piratas waertagi que lograron ponerse a salvo en los puertos amigos de Brodolonwal y Duromdowal. Los embylis vieron en ello una señal y trescientos años más tarde se produjo la Marea de las Hojas. El mar se tiñó de verde con el número de pequeñas embarcaciones vegetales que cruzaron sus aguas. Los embyli había pasado generaciones preparando la invasión y desde Inwazane e Inhoko lanzaron un ataque contra los descendientes de los colonos jrustelanos que todavía vivían en Dangele. Todavía hoy en día es posible encontrar ruinas de sus ciudades en la jungla de esta isla.

Con la llegada de la Apertura de los Mares, los contactos entre los waertagi y Novarooplia se hicieron más frecuentes y los catamaranes de la Dinastía de Flanch surcan con frecuencia sus aguas. La Apertura de los Mares también trajo consigo la aparición de la Madre de los Monstruos que cada recorre sin descanso las vecinas costas de Elamle. No es inusual que algún engendro marino nacido de sus postas de huevos ataque algún pueblo pesquero o aldea ludoch.